Esta mañana me levanté con ganas de coger los lápices y las tintas y dibujar un rato. Así que eso hice y me fui al Grao de Castellón. Se podría decir que el puerto gozaba de vida propia, las terrazas estaban abiertas, gente practicando actividades varias, desde padel, piragua, paseos, algunos pescadores arreglaban ya sus redes para esta noche, un gato en una esquina comía arroz, mientras otro, el muy perezoso, dormitaba al sol. Deberíamos intercalar el ocio nocturno con el diurno, hay auténticas maravillas diurnas.
Aquí os dejo el resultado.

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